De la infancia evocada
desde el balcón de la contemplación
veo pasar la procesión
de cirios engalanada
de mantillas adornada
del sonar de los clarines
y el repique del tambor.
Ristras de luces adornan
en uno y otro balcón
la calle toda encendida
al paso del Salvador.
Jesús camina en los hombros
con suspiros de dolor
llanto de la Dolorosa
va regando la estación.
Cánticos de jubilosa pena
invocada encantación
humeantes los inciensos
embriagan la ocasión.
Éxtasis del momento
al pasar la procesión
todo muda en un instante
cuando pasa el Redentor.
Dibujo y poesía: Kris
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